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La humanización de lo estándar: un sencillo juego de Meccano

16 DE ABRIL DE 2018

Texto realizado para el II Simposio organizado por la Fundación Historia del Diseño, bajo el tema “Diseño y franquismo” (febrero 2018, Museu del Disseny de Barcelona)

La humanización de lo estándar: un sencillo juego de Meccano
Propuesta de Antoni de Moragas i Gallissà para el Concurso Pro Dignificación del Hogar Popular.

En el contexto de la postguerra española, las necesidades de reconstruir el país dirigieron gran parte los primeros esfuerzos en resolver el desajuste social y los movimientos migratorios. Las instituciones franquistas se ven obligadas a invertir, en gran medida, en la promoción y construcción de vivienda a gran escala: es urgente cubrir las necesidades de una nueva clase media con graves problemas para acceder a una vivienda digna. No obstante, a partir de los años 50, el mismo Instituto Nacional de la Vivienda se da cuenta de que este es un esfuerzo claramente incompleto, comprendiendo la necesidad de humanizar y dignificar el interior de las viviendas para poder cualificarlas propiamente como hogares familiares. “No: no es suficiente, a nuestro entender que se construyan recintos para vivir; es necesario que sus características de humanización y de buen gusto los hagan asequibles, no sólo a las necesidades materiales de la vida, sino a las del espíritu”,[1]

En  paralelo, la realidad social y cultural española empieza a repuntar a finales de los años 40 pese a las imposiciones del régimen franquista. En Barcelona, ciertos movimientos intelectuales y culturales toman fuerza rápidamente y consolidan una nueva base ideológica que permitirá afrontar con más recursos y fortaleza la siguiente década.

Los contactos con profesionales de fuera de España alimentan la inquietud de aquellos que desean reconectar con el legado del movimiento moderno, como el GATPAC,[2] del mismo modo que reconocen la necesidad de no perder pie en la crítica y revisión del movimiento moderno que ya se realiza en el resto del mundo.

Concurso de Proyectos de mobiliario: Pro Dignificación del Hogar Popular

El marco de la exposición

En este contexto, en enero de 1954, el Fomento de las Artes Decorativas de Barcelona, dentro de los actos conmemorativos de su cincuentenario, convoca un Concurso de Proyectos y Realizaciones de Mobiliario completo para equipar viviendas modestas y de clase media, con el lema Pro Dignificación del Hogar Popular.

El concurso se convoca bajo el patrocinio del Instituto Nacional de la Vivienda y se dirige a Arquitectos y a Artista Decoradores con un claro objetivo descrito en las propias bases del concurso: “El propósito principal de este Concurso es el de estimular a los beneficiarios de viviendas de renta reducida para que puedan mejorar el ambiente de su hogar, centro primordial de la vida cristiana, y encuentren en él aquellas característica de humanización y buen gusto, necesarias para atender debidamente las necesidades de la vida en familia.” [3]

Bases del concurso

Las bases del concurso priorizan la simplicidad y economía de la propuesta  y, en este sentido,  se determinan dos modalidades de mobiliario completo según sea la naturaleza de la vivienda: Modelo A-Ciudad y Modelo B-Rural. En ambos casos se estipula una propuesta mínima de 10 elementos y se define una cuantía máxima de coste para su ejecución: 17.000′- Ptas y 15.000’- Ptas, respectivamente.[4] Se definen también otros aspectos en cuanto al hogar deseado: el perfil de familia (5 ó 6 habitantes); las características programáticas del hogar a distribuir (un comedor/estancia y tres dormitorios, dos dobles y uno sencillo) de acuerdo con los mínimos previstos en las normas técnicas del Instituto Nacional de la Vivienda;[5] así como la documentación a entregar: “El proyecto completo que se presente estará integrado por: a) Bocetos del conjunto de mobiliario y su emplazamiento en armonía con la correspondiente vivienda; planta y alzado coloreado a escala 1:10; b) Un ejemplar de silla realizada ya a tamaño natural, conforme con el proyecto de mobiliario y muestras de los materiales a utilizar; c) memoria explicativa de los elementos que integran el conjunto del proyecto; clase y calidad de los materiales a emplear; sistema de construcción y presupuesto económico total y por cada elemento. Es facultativo de los concursantes el presentar conjuntamente con los trabajos indicados reglamentariamente en los apartados  A), B) y C), una perspectiva, maqueta o teatrino coloreados, explicativos de la colocación y armonía de los interiores con el mobiliario proyectado.” [6]

Ganadores

El concurso se resuelve con tres primeros premios y tres segundos premios en el apartado Modelo A-Ciudad, para  V. Corberó, A. De Moragas i Gallissà, E. Taltavull / C. Marqués, y para J. Badrinas, L. García, A y R. Muixí, respectivamente; y dos primeros premios en el apartado Modelo B-Rural, para C. M.ª Baró y M. Ferrer. El jurado concede diversas menciones honoríficas y accésits, seis para la vivienda ciudad y uno para la vivienda rural. [7]

Exposición en la Cúpula del Coliseo, sede del Fomento de las Artes Decorativas

Los trabajos presentados se exponen en la Cúpula del Coliseo, sede del FAD, durante los meses de  marzo y abril, en una exposición concurrida por el público general.

Propuesta de Antoni De Moragas: sistema e idea

Antoni De Moragas i Gallissà presenta un proyecto que nace de la voluntad de normalizar la producción de mobiliario, sin caer por eso, en la impersonalización del objeto, idea que él mismo sintetiza en la memoria del proyecto bajo la expresión la “humanización de lo standard”,[8] un concepto previamente utilizado en Europa y que se incorpora tardíamente en España.

Su propuesta está formada por un sistema de 49 piezas normalizadas, combinables entre sí, de manera que el futuro usuario puede proyectar su propio mueble “como si de un sencillo juego de Meccano se tratara”.[9] La fabricación en serie de estos elementos favorece la optimización y economía del proceso, permitiendo poder definir los acabados y/o colores, en función de los gustos y las posibilidades económicas de cada usuario. El resto de las piezas no estandarizables se prevé realizarlas de acuerdo con cada una de las casas productoras. El conjunto resultante desprende una clara voluntad de simplificar las formas, depurarlas hasta conseguir un resultado utilitario y armónico, liberado de las ornamentaciones superfluas pertenecientes a otro tiempo pretérito.

El conjunto consta de varios elementos de sillería, sofá-cama, camas simples, armarios,  mesas, mesitas, escritorio, elementos para el recibidor, etc… Matéricamente, se puede dividir la propuesta en dos grupos: los elaborados principalmente con madera (armarios, bufete, mesita comedor, escritorio, tocador y mesitas de noche) y los que vienen determinados por una estructura de hierro tubular curvada.

El primer caso es el de los elementos cuyo fin principal es el almacenaje. Su función predomina claramente sobre la propuesta formal, obteniendo piezas simplificadas respecto el imaginario colectivo, pero todavía muy robustas.

En el segundo caso, una estructura de hierro determina el cuerpo de la pieza, mientras que los elementos añadidos -base de asiento, respaldo, apoyabrazos, protección inferior de las patas- son los que facilitan la función utilitaria. Es en estos elementos donde residen las múltiples posibilidades de la propuesta: piezas de Tàblex curvadas y de distintas formas para asiento y respaldo, conglomerados de Novopan, asientos de Skay rellenos de gomaespuma, respaldos de madera laminada, vidrio, etc. Lo que se propone es solo una muestra de todas las opciones posibles ya que dentro de los parámetros fijados en los elementos normalizados, se pueden decidir los materiales, acabados, los colores y, incluso, proponer variaciones sobre alguna de las formas.

Si bien es cierto que no todo el conjunto llega al mismo grado de depuración de formas, si que consigue una coherencia formal que demuestra un gran esfuerzo para Simplificar y depurar las líneas de diseño.

Figura 2: Sillón continuo presentado dentro del conjunto a para el Concurso de Proyectos de Mobiliario organizado por el Fomento de la Artes Decorativas.

 

En definitiva, más que un conjunto acabado, la propuesta es una declaración de intenciones de lo que  él y algunos de sus compañeros de profesión, entienden que debe ser el futuro del diseño de mobiliario: una apuesta para acercar los valores de la arquitectura y del diseño a todo el mundo, hecho que implica necesariamente asumir la industrialización de los procesos de fabricación.

Una de sus principales preocupaciones es la articulación entre el mundo artesanal y el mundo de la producción industrializada sin perder los valores simbólicos ancestrales que albergan los objetos. Antoni De Moragas apuesta por una industrialización guiada a través de la intervención del arquitecto en la gestación de los elementos industriales. Al cabo de uno años de la realización del concurso de mobiliario, escribe un artículo donde desgrana el sentido del nuevo eslogan asignado al  Diseño Industrial, “un nuevo arte para una nueva sociedad”, [10] y concluye que aunque el diseño industrial debe cumplir una función utilitaria, “su otra meta es devolver los valores trascendentes o expresivos a los objetos”. [11] Es de esta forma que el mobiliario se convierte también en una variable más en la compleja y esencial ecuación del problema de la vivienda.

Exposición del Hogar popular. Realización de los proyectos premiados en el concurso de Mobiliario de Coste Reducido.

El marco de la exposición

Según se establece en las propias bases del concurso, el FAD facilita a los ganadores la realización del mobiliario completo de una de las estancias de la propuesta, para ser instalados en el III Salón de Artistas Decoradores, celebrado entre el 20 y el 30 de junio del mismo año. Nuevamente, bajo el patrocinio del Instituto Nacional de la Vivienda, se celebra dicha exposición en la Cúpula del Coliseum. Se aprovecha el día de la inauguración del acontecimiento para la entrega de premios, bajo la presidencia del director general del Instituto Nacional de la Vivienda, don Federico Mayo. Éste da cuenta de la importancia de dicho evento felicitando a los artistas concursantes y a la entidad organizadora “por haber trocado el resultado del Concurso en una exposición de hogar popular. De esta manera -dijo- el natural estímulo de los artistas creadores ha sido llevado al estudio y a la comprensión pública, haciendo palpables las ventajas de la simplicidad y el buen gusto.” [12]

Es relevante destacar la voluntad  de ambas instituciones de promover la iniciativa entre la población general, dotarla de recursos formales y educarla tanto en un nuevo imaginario como en una nueva concepción de la industria productiva de mobiliario. A tales efectos, junto con los folletos informativos de la exposición, se dispone un boletín para rellenar donde los visitantes pueden formalizar su interés de compra sobre alguna de las propuestas, en caso de producción de los conjuntos. [13]

Breve conclusión mobiliairo-contextual

Así pues, la Cúpula del Coliseo muestra durante unas semanas ocho opciones de mobiliario. Algunas de ellas más atrevidas que otras, pero en general empiezan a destacar nuevas líneas de diseño, sobretodo de corte escandinavo. No obstante, la propuesta de Antoni De Moragas, en comparación con los otros conjuntos expuestos, resulta claramente innovadora en cuanto a concepto, materiales y formas. Puede parecer una paradoja constatar como una propuesta que trabaja con estructuras continuas muy sencillas de barilla de hierro curvada, se lea como una gran innovación para el público general (y parte de la profesión) cuando, en realidad, retoma un camino iniciado años antes en Europa en el periodo de la Bauhaus: la silla Cesca de M. Breuer o la silla MR de M. Van der Rohe; o otros ejemplos más cercanos como el Sillón de V. Corberó (1932) o la silla BKF, de A. Bonet, J. Kurchan y J. Ferrari (1938-39).

Irónicamente, en 1950,  el MoMA de Nueva York organiza un concurso de diseño de mobiliario moderno de bajo coste ,[14] donde aparecen los primeros modelos de la conocida silla Eames, diseñada por Ray y Charles Eames, realizada no solo con estructuras de hierro curvado, sino con un nuevo material revolucionario: la fibra de vidrio.

Pese el contexto internacional y teniendo en cuenta las circunstancias políticas españolas -con el consecuente ahogo cultural, la falta de industria y de  recursos económicos-, existen otros ejemplos coetáneos de mobiliario español parecidos a este caso, de depuración similar o superior. Los sillones que diseñó M. Fisac para la Librería Europa de Madrid (1953); el mobiliario de F. J. Barba Corsini para los Apartamentos La Pedrera (1954); pero las circunstancias de aquellos diseños son claramente distintos por la naturaleza de los encargos así como del cliente. En este sentido, el proyecto de Antoni De Moragas es una propuesta con un nuevo grado de complejidad: ante la dificultad de diseñar para un cliente desconocido, global y de distintas procedencias sociales, destaca su apuesta firme por los procesos industriales, por el intento tenaz de simplificar y depurar las líneas del diseño, así como por la preocupación en ofrecer un sistema de mobiliario abierto.

El contexto social y cultural. El vínculo con el Grupo R

Los años cuarenta

A partir de mediados de los años 40, el entorno cultural catalán empieza a transformarse de forma simultánea con la aparición de diversas iniciativas editoriales y encuentros en galerías de arte, salones, etc. Antes de cerrar la década, aparece el Club49, que reunirá a su alrededor a toda la élite barcelonesa interesada por lo nuevo, lo inconformista y lo insólito.

En 1949 acontece un hecho que determinará el rumbo de la carrera profesional de Antoni De Moragas y, en parte, el rumbo de la arquitectura y el diseño industrial de Cataluña: Josep Pratmarsó le llama para proponerle formar parte de la junta del Col·legi d’Arquitectes de Catalunya (COAC). Aunque inicialmente no siente demasiada sintonía con dicha institución, considera que es uno de los pocos organismos que mantienen una estructura democrática en aquellos momentos. Por este motivo, y porque entiende que es una oportunidad de apertura dentro un mundo profesional que hasta entonces había vivido de forma muy recluida, acepta la propuesta. Según explicó años más tarde, esta decisión ” me permitió, en cierta manera, vigilar desde el lado oficial los movimientos que se hacían un poco, o muy al margen, de esta vida oficial”.[15] Nada más y nada menos, que lo que él cualificaba como la posibilidad de vivir una doble vida en paralelo, la institucional y la no institucional, hecho fundamental para entender la biografía del arquitecto.

No obstante, el propio arquitecto señala otros tres hechos del año 1949 como los tres hechos trascendentales que inician la transformación arquitectónica en Cataluña:

El primero es la conferencia del arquitecto italiano Alberto Sartoris sobre Le fonti delle nuova architettura, en Barcelona. Esta es la primera de una serie de Conferencias de Primavera que nacen de su preocupación por el rumbo cultural que se seguía: un camino equivocado, inculto y que rompía con la natural evolución de la tradición cultural. Este ciclo de conferencias, organizado desde el COAC, representará el inicio de buena parte de la apertura internacional del gremio.

En segundo lugar, la unión de seis arquitectos[16] para participar en el Concurso de Soluciones para resolver el problema de la vivienda económica de Barcelona, convocado por el COAC. Ese grupo, sería la semilla de la cual nacería el Grupo R.

En tercer lugar, el hecho de ganar el concurso influye claramente en su concepción de la arquitectura  y lo sensibiliza de las implicaciones y dificultades económico-políticas a tener en cuenta en el momento de pensar una vivienda, así como la importancia de otros elementos menos tangibles pero no menos importantes. Él mismo comenta: “El trabajo premiado (…) contenía mucho más papel escrito que dibujado. Y eso no era porque se tratara de un concurso de ideas (…) sino porque las ideas fueron formuladas acerca de cuestiones económicas, sociales  o urbanísticas más que sobre problemas meramente arquitectónicos. El trabajo no contenía ninguna fachada; solo algunas plantas con diferentes distribuciones de diversos tipos de casas, como base para un cálculo de superficies en relación con los precios, la financiación, los alquileres, terrenos necesarios, etc. (…) El hecho nuevo que se ponía de manifiesto era que la arquitectura, por lo que tiene de utilitaria, de ninguna manera puede desentenderse de su cometido en cada momento histórico.” [17] Sin duda, se trata de una reflexión trasladable al planteamiento expuesto para la propuesta del  Concurso de Proyectos de Mobiliario: Pro Dignificación del Hogar Popular.

A partir de 1949 ese grupo de arquitectos empiezan a normalizar sus encuentros junto con nuevos allegados, comentan sus trabajos y sus inquietudes, hasta que en 1951 consideran necesario formalizar el grupo. Se constituye así el Grupo R. Cabe destacar que, en el contexto franquista, el capítulo culturalmente anterior al del Grupo R en cuanto a arquitectura y diseño se refiere, el GATPAC, se había comprometido decididamente con el gobierno de la República y esto lo hacía completamente sospechoso. En los años 40, cualquier relación o simpatía por ello era inmediatamente contestado y perseguido. Tras una década de silencio arquitectónico donde imperaba el neoclasicismo oficial por miedo a la represión, se empezó a vislumbrar la posibilidad del cambio, con lo que esto respecta al mundo cultural. En esta línea, durante los 10 años de vida del GurpoR (1951-1961), este organiza una serie de exposiciones, conferencias y actividades con el objetivo de visibilizar el cambio.

Segunda exposición del Grupo R. Industria y Arquitectura

En 1954 el Grupo R organiza su segunda exposición, Industria y Arquitectura, con el propósito de renovar y establecer el contacto con los otros sectores de la arquitectura. Se invita a participar a todos los industriales que en aquel momento ofrecen elementos que pueden ser usados para hacer nueva arquitectura, entendiendo los muebles, como parte del proyecto arquitectónico.

Parece significativa la coincidencia en el tiempo entre el Concurso de Proyectos de Mobiliario Pro Dignificación del Hogar Popular y la realización de la segunda exposición organizada por el Grupo R. Ambas comparten agenda cultural en Barcelona, entre finales de marzo y principios de abril de 1954. Mientras la primera ocupa la Cúpula del Coliseo y goza del soporte del Fomento de las Artes Decorativas y del Instituto Nacional de la Vivienda, en las Galerías Layetanas de Barcelona se puede visitar la segunda, sin patrocinio oficial y resultado de un duro esfuerzo de financiación a través de las empresas del sector.

Esta segunda exposición del Grupo R, según afirma Antoni De Moragas, “aspiraba a establecer este ambiente de estímulo con la divulgación de, si no todos, por lo menos muchos de los elementos industriales de que podemos disponer en la actualidad”. [18]

En el archivo del arquitecto[19] se conserva un carpessano con una relación de fichas de industriales y productos realizada expresamente para este evento. Para cada empresa, constan los datos de contacto y los productos que puede ofrecer. Se documentan todas las visitas y/o contactos, qué miembro del Grupo R lleva cada gestión, las aportaciones económicas propuestas y las asumidas finalmente (entre 2.000 y 8.000Ptas.), así como la formalización del contrato correspondiente.

Es interesante incidir el hecho de que los contactos con estas empresas se inician a partir del 21 de enero de 1954 y finalizan a medianos de marzo, de manera que nuevamente se establecen relaciones entre ambas iniciativas: el Fomento de las Artes Decorativas, publica las bases para el Concurso de Proyectos de Mobiliario en enero de 1954 y el plazo de entrega termina el 13 de marzo. Llegados a esta fecha, ya se han cerrado todos los contactos con los industriales que participaran en la exposición del GrupoR.

Figura 3: Ficha de la empresa Táblex, de la base de datos de industriales elaborada por el GrupoR.

En cuanto a las industrias contactadas, la base de datos recoge una sesentena de industrias,[20] principalmente de Cataluña pero hay otras con base en Madrid, Valencia, Mondragón, Santander y Italia. Los contactos se realizan mediante comunicación directa con la empresa o mediante representante local. El abanico de productos ofertados sorprende por la variedad: desde productos básicos para la construcción, el tocho Gero de Cerámicas Cusó, hasta la máquina de sumar Restysuma, de Hispano Olivetti SA. De un extremo al otro, se cubren los campos de albañilería, instalaciones, materiales técnicos, cerramientos, acabados, mobiliario, iluminación, textil y electrodomésticos: todo lo necesario para construir un hogar de principio a fin.

Cabe destacar la inclusión de una empresa en este listado que llama la atención: Antoni De Moragas tiene ficha propia y sus productos son una Silla y un Sillón continuo. No se conocen piezas de mobiliario de este diseñador previas a 1954 que estén en sintonía con los principios del Grupo R. Todo apunta que se incluyen las piezas presentadas en el evento organizado por el Fomento de las Artes Decorativas. La teoría gana verosimilitud, si tenemos en cuenta que Antoni De Moragas utiliza algunos de los materiales que suministran estos industriales para elaborar su propuesta de conjunto de mobiliario. Es el caso del Táblex, que en la ficha de producto consta como un cielo raso perforado, pero que se utiliza en el concurso como base y respaldo de las sillas simples. El Táblex micro-perforado, encolado y curvado mediante un proceso de termopresión, son la base y el respaldo de este elemento de mobiliario.

Figura 4. Silla simple de Antoni de Moragas, presentada en el Concurso de Proyectos de Mobiliario organizado por el FAD, y construida con piezas de Táblex. (1954)

 

Otro caso es el de la empresa B. Solanes que, mientras para la exposción del Grupo R facilita tres muestras (una placa ondulada, una carpintería normalizada y una puerta lisa), en la otra exposición es la encargada de realizar el acabado de los armarios. Se trata de un revestimiento o aplacado de madera ranurado que puede realizarse con elementos de diferentes largo, ancho y grueso, así como con distintos tipos de madera.

La exposición Industria y Arquitectura  se programa, en primera instancia, entre el 13 de marzo y el 9 de abril de 1954. Acabados los días pactados con las Galerías Layetanas, los miembros del Grupo R intentan prolongarla debido al éxito que tiene y al esfuerzo  de montaje y económico que les ha supuesto. Desgraciadamente, la galería ya tiene programada otra exposición de pintura, entre los cuales destaca la presencia de un joven Antoni Tàpies. Sin más complejos, los arquitectos proponen a los pintores mezclar las dos exposiciones en una simbiosis particular entre arte y la industria de la construcción. Acceden a la propuesta y acontece una exposición que los propios arquitectos valoran muy positivamente por la introducción de un nueva disciplina dentro del conjunto de variables que conforman el hogar.

Relación y contradicción entre los dos acontecimientos

Como se relaciona a la largo del texto,  parece verosímil apuntar que los caminos de ambas iniciativas se entremezclan en más de una ocasión, al menos, en el caso de la propuesta de Antoni De Moragas. No hay documentación fehaciente de esta relación pero los datos apuntan que, voluntaria o involuntariamente, ambos eventos se nutrieron  el uno del otro, complementándose entre sí. Claro está que la propuesta de Antoni De Moragas no hubiera dispuesto de la información de materiales e industrias sin la labor documental realizada por el Grupo R. De la misma forma, quién sabe si el Grupo R, aprovechó la convocatoria oficial del concurso como estímulo para profundizar sobre un tema poco tratado: más que el de las nuevas propuestas de mobiliario, el de la industria que tendría que soportarlas.

Podría ser este uno de los casos donde Antoni De Moragas tuvo la sensación de vivir una doble vida, la institucional y la no institucional, lo permitido y lo no permitido. La censura impuesta por el régimen franquista, obligaba a los inquietos a transitar por una cuerda floja, que no siempre estaba igual de tensa. Se crea la contradicción de ver como iniciativas impulsadas desde el régimen, pueden llegar a soportar la evolución de inquietudes como, en este caso, las del Grupo R, un grupo que no fue legalizado hasta después de sus exposiciones.

En todo caso, de la simbiosis entre estos hechos resultan productos que tendrán una vida más larga que la de los años 50 y, incluso, más allá del régimen: algunos de  los productos o piezas del  concurso que ganó Antoni De Moragas, se patentaron y se comercializaron durante años.

El aplacado de los armarios, un sistema de  listones ranurados mecanizados industrialmente, se patentó. La pieza permitía cubrir superficies curvas con madera sin demasiados problemas gracias a la flexibilidad de la pieza y al sistema de encaje entre listones. Todavía hoy, algunos edificios de Antoni De Moragas, conservan estos cálidos paramentos, utilizados especialmente para trasdosar los vestíbulos de los bloques de viviendas que proyectó. Se tiene constancia de la comercialización de este producto entre los años 1954 y 1964.

Figura 5 Detalle de la pieza de Flexpán, patentada en junio de 1954 por Antoni De Moragas.

En el caso de las sillas, aparecieron de nuevo en el VII Salón del Hogar Moderno celebrado en 1957,[21] y se utilizaron para equipar distintos edificios, entre ellos la propia vivienda del arquitecto. La silla simple, además de patentada, evolucionó en otras versiones actualizadas según los nuevos procesos de producción. Una de ellas, la silla realizada entre R. Marquina, A. De Moragas y Mobilform fue galardonada con el premio Delta d’Or del ADI FAD en 1961.

El bloqueo económico-cultural que generó el franquismo tuvo una clara influencia en la determinación de los que no estaban conformes con ello. Trabajaron desde las brechas que dejaba abiertas el sistema, lidiando con las contradicciones, esperando que llegara la tan deseada apertura cultural para poder continuar con la evolución natural: “Tiene que llegar el día de retorno a la armonía, y en nuestro país una gramola, un lavabo, un tenedor, un sombrero o una botella, no menos que un monumento, deben tener aquella plenitud universal que de la cultura clásica han heredado las barcas de nuestras playas y arados de nuestros campos, obras de arte tan bellas.”[22]

Maria Pauner de Moragas
Arquitecta, socia fundadora de labaula Cooperativa d’Arquitectes
m.pauner@labaula.eu

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Abstract

In 1954 the FAD organizes a furniture design competition named Pro Dignifying of the Popular Home, under the National Institute of Housing sponsorship. During the 50’s socio-economical context, both institutions understand the urge to cover the new middle class demands, with reduced economical resources: it’s not enough to provide a shelter to live in, it’s necessary to dignify and humanize housing. The competition’s main goal is to obtain proposals of new sets of low cost furniture for modest housing, for rural and urban settings. After the competition’s success, the Exhibit of Popular Housing is performed with the prototypes of the award-winning projects at the Reduced Cost Furniture Competition.

This communication stems from the proposal made by Antoni de Moragas i Gallissà, in which the industrial reality at that moment as well as the duality modernity-tradition, the design ethics and the resources’ shortage are being analyzed. The value of the furniture sets falls on its primal idea: the humanization of the standard, a concept previously raised in Europe. De Moragas proposes the serial mass production of 49 normalized pieces that the future’s users will be able to combine at their will and in function of their possibilities by customizing their furniture ‘like a simple meccano game’. The proposal is an intent declaration, a clear bet to bring the architecture and design values to everyone, taking on the need to transit towards the industrialization of the manufacturing processes.

The other competition’s award-winning proposals are also being analyzed, the initiatory editions of the Modern Housing Exhibition (1951-1955), as well as the industrial design’s international frame to contextualize the relevance of Moragas’s proposal.

Notas

[1]  (Fomento de las Artes Decorativas, 1958)
[2] Grup d’Arquitectes i Tècnics Catalans per al Progrés de l’Arquitectura Contemporània.
[3] Bases de Concurso de Proyectos de Mobiliario: Pro Dignificación del Hogar Popular. Col·legi Oficial d’Arquitectes de Catalunya, Archivo Antoni de Moragas.
[4] En 1954, el salario medio diario de un profesional corriente oscilaba entre 26 Ptas. y  9,3 Ptas.  (para hombres y mujeres) o entre 8,10 Ptas. y 4,80 Ptas. (entre aprendices y aprendizas). Instituto Nacional de Estadística, Salario nominal máximo y mínimo, diario, que corresponde a obreros del tipo profesional corriente, según las reglamentaciones de Trabajo, y números índices. Años 1952 a 1954.
[5] Ley de 19 de Abril de 1939. Régimen de protección a la vivienda y creando el Instituto Nacional de la Vivienda (Derogada por disposición final de la Ley de 24 de julio de 1954).
[6] ídem, p.3
[7] Folleto de la exposición del Hogar Popular. Col·legi Oficial d’Arquitectes de Catalunya, Archivo Antoni de Moragas.
[8]  (Fomento de las Artes Decorativas, 1958)
[9]  (Fomento de las Artes Decorativas, 1958)
[10]  (De Moragas i Gallissà, Exposición g.R. Indústria y Arquitectura, 1954)
[11]  (De Moragas i Gallissà, El culto al objeto, 1961)
[12]  (El concurso de proyectos de mobiliario de coste reducido, 1954)
[13]  Boletín de pedido de la exposición del Hogar Popular. Col·legi Oficial d’Arquitectes de Catalunya, Archivo Antoni de Moragas.
[14] Low-Cost Furniture Design, The Museum of Modern Art of New York (1950)
[15]  (UPCommons, 1983)
[16] Francisco Mitjans Miró, Antonio de Moragas i Gallissà,  Ramón Tort Estrada, Antonio Perpiñá Sebriá, josé Antonio Balcells Gorina y José Mª Sostres Maluquer.
[17] (Santa & Cole Ediciones de Diseño, SA, 1991).
[18]  (De Moragas i Gallissà, Exposición g.R. Indústria y Arquitectura, 1954)
[19]  Archivo de la família De Moragas i Spà.
[20] Finalmente, son una treintena las empresas que participan en la exposición, según cuenta Antoni De Moragas en la conferència GrupR: vanguardia de ayer, en el contexto de la IV Setmana Cultural: 25 Anys d’arquitectura catalana.  (UPCommons – ETSAB, 1983)
[21]  (Quaderns d’Arquitectura, 1958)
[22]  El Arte de la Sabiduría, Revista clandestina Ariel (Cirici)

Bibliografía

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UPCommons – ETSAB. (01 de enero de 1983). El Grup R: vanguardia de ayer. Recuperado el 09 de febrero de 2018, de IV Setmana Cultural: 25 Anys d’arquitectura catalana: https://upcommons.upc.edu/handle/2099.2/394
Varios autores. (1989). Antoni de Moragas Gallissà: Homenatge. Barcelona: Gustavo Gili / FAD.

Agradecimientos
Fundació Hisòria del Disseny, Museu del Disseny (especialmente a Teresa Bastardes y a Rossend Casanova), a la família de Antoni De Moragas i Gallissà y a todo el equipo de Labaula Cooperativa d’Arquitectes.